Conserva de pimientos rojos


Te preguntarás que ha pasado desde primeros de junio hasta casi finales del mes de julio, desaparecí como por arte de magia, sin dar explicaciones, sin decir ni una palabra... Pues no te lo vas a creer pero en estos más de 50 días ( y no he estado de vacaciones) he pasado por muchas experiencias, agradables e inolvidables y otras no tanto.

Te cuento, a finales de mayo tuvimos la visita de mi hija, llegaba desde BerlínMadrid-Salamanca. Desde que nos dijo que llegaría hacia las ocho de la tarde, se nos hizo eterno el día. Teníamos muchas ganas de verla. Según avanzaba la tarde nos iba dando instrucciones: "no me recojáis en la estación llegaré en coche", "esperarme en casa", "llegaré sobre las ocho y media", "hay atasco a la salida de Madrid y llegaré sobre las 9 de la noche". Bueno, no parábamos en casa de los nervios, nunca había pasado esto....
Como ya te he contado alguna vez, nos gusta salir los viernes a tomar vinos/tapas/pinchos/cerveza y, ese día era viernes, después de leer tanto mensaje y en cada uno contarnos que llegaría más tarde, le dijimos que estaríamos tomando una tapa/pincho en el Mónaco (bar debajo de casa), tiene terraza y la veríamos llegar.
Nos instalamos en la terraza, pedimos nuestras consumiciones y estamos pendientes del teléfono, le dije a Johnny, mientras llega Andrea y, no habíamos terminad de tomar el pincho cuando vemos que llega en un coche blanco con mi sobrina Claudia, aparcan y vemos que vienen acompañadas de Álvaro y Alicia, pero Andrea lleva en brazos  un cachorrito, precioso, tiene cuatro mesitos, parecía un poquito asustado ¡qué bonito es! Johnny dijo enseguida, ¿pero, y eso? yo me levanté y lo cogí en brazos directamente, asomaron unas lagrimillas y Andrea y yo nos abrazamos, muy emocionante, la verdad, así llegó Jagger a nuestras vidas, un cachorrito Bulldog Ingles de cuatro mesitos. 
Este es uno de los motivos por los que he estado alejada de la web, pero no acaba aquí la historia, te cuento la siguiente.
Me apetecía seguir con mi formación, pero no sabía que Jagger llegaba a mi vida, hacía 3 días que había comenzado un curso de formación donde aún estaba conociendo a mis compañeros. Al final ha sido una experiencia maravillosa, he convivido con gente estupenda que no olvidaré, pasará lo de siempre, hace 24 horas que nos hemos despedido y prometido tomar café en unos días, pero esas frases hechas que soltamos por cortesía, suelen acabar en un adiós... y si nos vemos por la calle será un ¡qué tal! ¡Cúanto tiempo!... Sea como sea, será lo que tenga que ser, me quedo con todo lo bueno que me ha aportado Belén, Mª José, Andrés, Rosa, Mª Rosa, Esther, Bea, Carol, Paco, Álvaro, Ana, Pilar, Stella y Diana. ¡Hemos pasado por tantas emociones! ¡Hemos aprendido tantas cosas!, ya os echo de menos, pero os llevo en el corazón, gracias por todo chicos...
Nuestra docente, Belén, es la persona con más paciencia que he conocido, y buena, la persona más buena sin duda, mil gracias por ser como eres, por enseñarnos y escucharnos, por darnos tanto y mucho más. ¡Nos vemos pronto!


Y por fin te cuento la receta de las conservas, fácil, fácil, ya sabes que en esta época hacemos muchas conservas, las huertas dan muchísimo y no lo consumimos todo en el día, nos viene bien hacer conservas para seguir disfrutando el resto del año... En esta ocasión he preparado conserva de pimientos rojos, me encantan, mucha vitamina C.


  
Ingredientes:
2 kg. de pimientos rojos
agua
aceite de oliva 




Elaboración:
En la bandeja del horno colocamos los pimientos enteros y limpios. Le ponemos un chorrito pequeño de aceite de oliva y un vasito pequeño de agua, metemos la bandeja en el horno precalentado a 180º y los dejamos uno 40 minutos.
Pasado el tiempo sacamos la bandeja, dejamos atemperar un poco y retiramos la piel, los vamos colocando en tiras en los botes de conserva que tendremos esterilizados y le agregamos un poco del agua del asado. Cerramos y así lo conservamos durante unos mesitos si llega, a mi no me llegan casi nunca jejejeje.



Ana Sánchez.

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